Aún es tiempo de valorar nuestra persona, de integrar nuestra vida a todo lo que nos rodea, de ser parte de este mundo convulso y fraccionado, que intentemos ser más coparticipes de todo lo que está sucediendo en nuestro entorno, de que nuestro tiempo se distinga qué por ser personas, es a quien el mundo está pidiendo que demos una solución a la altura de lo que somos.
Muchas pueden ser las maneras que demos una solución: primeramente debemos tener en cuenta que gracias a que tenemos vida podemos aportar nuestra experiencia o nuestra capacidad para pensar, y dar la mejor solución para esta pandemia. Después de mucho tiempo aún no podemos decir que estamos exentos o que somos inmunes a que algo nos pueda pasar, debemos ser aún más inteligentes, conscientes y responsables sobre todo en nuestro comportamiento para con la sociedad, en nuestra actividad o en nuestro trabajo, y así poner ejemplo de cómo se debe afrontar esta situación que nos aqueja. Debemos tomar en cuenta las precauciones y recomendaciones que se nos han implementado, y debemos afrontar esto aún, con mayor fortaleza, hasta que sepamos que no puede haber ningún tipo de contagio. Esto será con la MAYOR VOLUNTAD Y EMPEÑO, y así podremos continuar aportando algo positivo a los que conviven con nosotros, en nuestra empresa, y con cada uno de nuestros compañeros, y tomarlo como si fuésemos nosotros mismos a los que nos estamos haciendo el bien, sabiendo que el cuidado de todos nos llevara a un futuro más seguro dentro de nuestra sociedad.
Esto es PENSAR en los demás y en cómo queremos que ellos de igual manera piensen en nosotros, que no expongamos la vida de nadie sólo por nuestro egoísmo o descuido o por nuestra displicencia. Debemos ser conscientes y saber que, en muchos casos, la vida o sobrevivencia de los que están en nuestro entorno depende en mucho de nosotros.
De manera secundaria, debemos estar dispuestos en todo momento a ofrecer algo más que nuestro comportamiento, a añadir si es preciso algo de nuestra vida. Por ejemplo, el saber que alguno de nosotros necesita más que una ayuda material, empeñarnos en saber qué es lo que en el fondo o en la realidad necesita, o quizá sea tan simple como fuerte abrazo, una palabra de aliento. Si es algo más, en estar dispuestos a darlo sin medida, y en cuanto nosotros le regalemos parte de nuestra amistad, parte de nuestra vida, en ese momento estaremos aportando mucho más de lo que se nos pide, más que una ayuda económica. El saber y sentir que nos estamos entregando como personas a la ayuda y a la realización de nuestro prójimo, sea compañero, sea jefe, o alguien importante en nuestra empresa nuestra aportación será lo más edificante para nuestra persona, Entender que el dar algo de nosotros mismos, es un anhelo que debemos de tener como parte de nuestra vida, y comprender que con ello nos estamos realizando, no tanto en lo material, sino aún en lo más alto de nuestro ser.
Toda la disciplina será mínima ante una entrega y honestidad con la que nos entregamos a nuestro compañero, jefe o empresa. Los retos serán tomados como algo que nuestra persona afrontará y podrá salir adelante, porque la vida nos ha dado la oportunidad de ser más entregados y conscientes en nuestro trabajo y quehacer diario.
Si la vida te da la satisfacción de poder dar parte de ella a los demás, hagámoslo o intentemos en cualquier momento entregarnos como realmente somos: personas en busca de su realización y felicidad.
VLT

